Para muchos el docente es un trabajador de la educación, para otros, la mayor parte de los docentes son esencialmente servidores públicos. Otros lo consideran simplemente un educador. También puede considerársele como un profesional de la docencia y aun hay quienes todavía lo consideran una figura apostólica. Aunque establecer la distinción pueda parecer una trivialidad, optar por una u otra manera de concebir al docente puede tener importantes implicancias al proponer un sistema de evaluación de su desempeño. El docente es un profesional que debe poseer dominio de un saber especifico y complejo (el pedagógico), que comprende los procesos en que está inserto, que decide con niveles de autonomía sobre contenidos, métodos y técnicas, que elabora estrategias de enseñanza de acuerdo a la heterogeneidad de los alumnos, organizando contextos de aprendizaje, interviniendo de distintas maneras para favorecer procesos de construcción de conocimientos desde las necesidades particulares de cada uno de sus alumnos. Su función es mediar y asistir en el proceso por el cual los alumnos desarrollan sus conocimientos, sus capacidades, sus destrezas, actitudes y valores, en el marco de un comportamiento que valora a otros y respeta los derechos individuales y sociales.
El buen desempeño profesional de los docentes, así como de cualquier otro profesional, puede determinarse tanto desde lo que sabe y puede hacer, como desde la manera como actúa o se desempeña, y desde los resultados de su actuación.
Algunas de las acciones concretas que realizaría para verificar mi buen desempeño como docente seria:
v Observación de clases
v Autoevaluación
v Pruebas de conocimientos
v Opinión de los padres
v Opinión de los alumnos
v Coevaluación
v Rendimiento de los alumnos
Muchas veces uno como profesor piensa que su desempeño en el aula es bueno, por lo que pienso que un docente abierto de mente y responsable de su profesión es aquel que no se queda con su propia impresión sino que pregunta y recolecta información de su desempeño con sus pares, alumnos, padres y apoderados, entre otros, y además de recoger información la estudia y la acepta autocráticamente, creo que es muy importante la Autoevaluación, siempre y cuando sea con una mirada critica, y la Coevaluación es otro método que considero de importancia ya que aquí se reflejan mis actitudes externas, lo que yo no alcanzo ver y que son observadas por los otros.
Nunca debemos olvidar que estamos formando personas por lo que debemos preocuparnos por nuestro desempeño, ya que de nosotros depende el futuro del país.
“El propósito fundamental del sistema (de evaluación) es el de mejorar la calidad del desempeño de los profesores y profesoras en todos los niveles, en función de un mejoramiento de la educación ofrecida en los establecimientos del país. [...]”

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LA PROFESORA
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